Testimonios

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Esto es lo que dicen…

… algunas de las personas que han trabajado conmigo (ciertos nombres han sido cambiados para proteger su privacidad). Mi agradecimiento va de vuelta para todas ellas.

En el momento en que decidí buscar ayuda me encontraba desorientada y harta de cómo era mi vida en ese momento. Me sentía sin “herramientas” para seguir adelante y además no tenía motivaciones en determinados aspectos de mi vida. Había varias circunstancias que no había acabado de comprender o superar y que se habían ido acumulando. A pesar de querer seguir adelante, esta situación me creaba tristeza.

 

Durante el trabajo con Cristina he conseguido darme cuenta de que si yo estoy bien, el resto va “colocándose bien”. Me explico; me ha ayudado a conocerme mejor, a saber en qué cosas debo centrarme más y trabajar más, tanto buenas como no tan buenas. Poco a poco voy aprendiendo a decir “no” y “sí” a situaciones determinadas. La aceptación de quién soy, cómo soy y cómo son los demás creo que ha supuesto un pilar básico para poder avanzar.

 

Aceptar que puedo equivocarme pero también pedir perdón y encontrarme a gusto conmigo misma permite que mi entorno sea más distendido (de ahí el “el resto va colocándose bien” del inicio). Ahora me siento más segura de mí misma.

 

— Marta, 22 años

Cuando empecé las sesiones con Cristina estaba sufriendo una gran y profunda depresión por una separación de mi pareja. La sensación era terrible, me costaba respirar, con mucha ansiedad y sin ganas de vivir. Ahora tengo más fuerzas y ganas de seguir hacia adelante. Me siento mejor, con más energía y queriendo crecer personal y espiritualmente; por fin con más ambiciones y ganas de vivir la vida.

 

— Oscar, 36 años

Antes de decidir hacer terapia en mi interior me faltaba muchísimo por aceptar y por desechar. Una de las señales más claras era que yo no era capaz de mirar a nadie a los ojos directamente. Odiaba estar solo. Estaba asfixiado por todo y no sabía por dónde salir… mis emociones me hacían bloquearme y no poder ver más allá de la tristeza y la impotencia.

 

Mis reacciones ante cualquier consejo eran ponerme a la defensiva por no saber cómo actuar y eso me hacía muchísimo daño. Además, eso alejaba a los que estaban a mi alrededor y yo mismo era consciente; por eso, necesitaba ver a alguien que no fuera parte de mi círculo.

 

Mi situación se ha transformado en algo que jamás me hubiera imaginado por todo el trabajo que he hecho con Cristina, ahora puedo tener una relación sana con mi familia y mis amigos, gracias a todos los ejercicios que hemos hecho enfocándonos en situaciones “peligrosas” (para mí en ese momento han dejado de serlo). Ahora puedo ser realista con lo que ocurre a mi alrededor y tomar decisiones firmes sin temblar. Y lo más importante es que puedo mostrarme a los demás tal y como soy sin tener vergüenza.

 

También puedo por fin hacer las cosas que tenía en mente hace un año y saber que ese es mi camino; tengo esa fuerza para actuar, aunque esté yo solo. La asertividad la hemos trabajado mucho. Ahora adoro estar en soledad y a la vez también quiero compartir mi vida con mi familia. Me siento agradecido por todos los descubrimientos a lo largo del trabajo que hemos hecho juntos. He conocido lo que soy de verdad y me estoy convirtiendo pasito a pasito en mi mejor amigo, la persona que siempre me hubiera encantado conocer y tener a mi lado para apoyarme.

 

Me siento “yo”: por fin puedo disfrutar de mi vida tal y como es ahora.

 

— Javier, 27 años

Vivia en el futur pròxim. Sempre planificant i patint per possibles inconvenients amb que em pogués trobar. Estava angoixada d’allò que hem podia esperar en un futur i no poder-ho controlar. Aquest fet ni hem deixava gaudir del present ni del ara.

 

Ara estic tranquil·la, el futur encara el tinc present però d’una forma sana. Penso que les coses es van posant al seu lloc amb el seu propi peu i que actuaré en el moment que sigui necessari que actua, però no abans. Després d’un dia en ve un altre i les flors sempre acaben sortint a la primavera. Ara sento que tinc dret a desitjar sense por però també acceptar que les coses no sempre van com un voldria i tot i així viure-les amb la màxima intensitat.

 

Hem costava sentir que hem passava en alguns moments de la meva vida i això feia que no pogués expressar en paraules allò que tenia dins. Poc a poc vaig descobrint que s’hem mou dins meu per entendre millor les persones del meu entorn i les situacions amb que hem vaig trobant.

 

— Rosa, 33 años

Me encontraba en una encrucijada importante en mi vida en la que necesitaba seguridad en mí mismo, mirar hacia dentro y encontrar en mi interior claves y bases para construir una nueva vida. Necesitaba fuerza para afrontar mis miedos, como la soledad y la tristeza.

 

Desde que hice las sesiones con Cristina me siento confiado y optimista. He encontrado dentro de mí las fuerzas suficientes para afrontar los retos que me pone la vida en el día a día. Soy una persona más asertiva que sabe decir no y decir lo que piensa en mis relaciones personales, laborales y familiares. He aprendido a “parar” un momento y hacer un paréntesis en el estrés de cada día para mirar dentro de mí, sentirme en paz y continuar el día con paso firme.

 

Lo que más me gusta de ella es la forma en que escucha y cómo, de una forma sutil y casi imperceptible, va haciendo que tú mismo vayas poniendo tus emociones sobre la mesa para que, una vez expuestas, las valores y gestiones.

Me he sentido inmediatamente escuchado y comprendido, percibiendo su habilidad para empatizar y para dar en cada momento la clave justa que ayudaba a disolver las emociones que me atenazaban: enfado, soledad, duda…También su disposición a enfocar cada sesión dependiendo de la inquietud que me dominaba, sin la obligatoriedad de seguir un plan terapéutico rígido y estandarizado, amoldándose perfectamente a la necesidad que tenía en cada momento. Su cordialidad, que hace más sencillo abrir puertas y establecer un clima de confianza.

 

— Roberto, 40 años

Hasta ahora había vivido superficialmente, con prisas y estresada por cumplir con compromisos y obligaciones: siempre pendiente del resto de la gente y buscando su aprobación.En el curso de Cristina y Xavier (Palomares) he descubierto una nueva manera de vivir que pasa por estar atenta a mis necesidades. He integrado en mi día a día la respiración consciente como herramienta para reconocer cómo me siento y qué necesito. Por fin he entendido que sólo yo puedo dar respuesta a mis necesidades.

 

He conseguido más calma, he ganado más seguridad y he podido sentir una nueva sensación de autenticidad.

 

— Judit, 42 años

El curso de Cristina y Xavi* me ha ayudado a conocerme, a saber cosas de mi que me han gustado y otras que no tanto pero que espero con el tiempo aceptar o, incluso, poco a poco cambiar. Me ha proporcionado herramientas para gestionar los aspectos que me resultan difíciles de enfrentar en la vida diaria con amigos y familia e, incluso, el estrés a nivel laboral. Y ya por último, aunque no menos importante, me ha hecho ser consciente de mi cuerpo como “yo”, el darme cuenta de que no lo escuchaba nunca, cuando mediante sus reacciones podía saber de mis sensaciones y emociones.

 

Recuerdo que al principio del curso durante la entrevista se me pregunto de mis expectativas y dije que no esperaba nada en especial pero que estaba segura que consiguiese lo que fuese sería positivo. Ahora después de varias semanas ya finalizado y de haber reflexionado puedo confirmar que he conseguido saber qué me faltaba y que camino debo seguir: soy consciente que debo ocuparme de mí todo lo que pueda y encontrar ese momento en el día para parar y escucharme.

 

— Rebeca, 37 años

Las vivencias experimentadas en primera persona durante el curso Ocúpate de Ti me han dado herramientas poderosas para usarlas de forma cotidiana. Son herramientas obtenidas a modo de experiencias vividas “in situ”, no son teorías sino cosas que experimentas en primera persona. Te das cuenta de lo útiles que pueden ser si las utilizas regularmente.

 

— Xevi, 36 años

Yo estaba siguiendo una serie de tratamientos FIV cuando entré en el grupo que llevaban Cristina y Núria*. Estaba desilusionada y desorientada. En este proceso nadie me había explicado algunas cosas importantes y supongo que si las hubiese sabido no me habría sentido tan resentida con la vida. También había entrado en una fase de “todo vale”.

 

Escuchándolas a ellas y a las otras chicas me dí cuenta que quizás no me quedase embarazada pero que había algo más detrás. Me ayudó también a saber verbalizar pensamientos y a darme cuenta de que compartidos eran menos dolorosos. Estoy muy contenta de haber asistido porque después de tener a mis niños (son dos) todavía valoro más el regalo que tengo.

 

— Esther, 42 años

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