Cómo superar una ruptura y por qué a veces nos cuesta tanto

por | May 27, 2018

A muchas personas que están en pareja les da miedo pensar que el otro les pueda dejar y creen que no sabrían cómo superar una ruptura.

Para otras, cuando eso pasa (sobre todo si es de manera inesperada o tajante) es muy doloroso. No dejan de pensar en esa persona, los días se vuelven muy tristes y creen que nunca saldrán de ahí.

Si estás en pareja este vídeo te puede ayudar a entender el por qué de este miedo. Y si alguien te ha dejado alguna vez verás por qué duele tanto y por qué cuesta pasar página. Pero si sabes cómo superar una ruptura de pareja es posible salir de ahí: te explico también tres estrategias que funcionan. ¡Espero que te sea muy útil!

Más abajo tienes el texto completo, por si prefieres leerlo.

Dime en los comentarios, más abajo, si tú incluirías algún otro aspecto a tener en cuenta sobre cómo superar una ruptura inesperada,  me interesa saber qué piensas.

Los libros  que menciono en el vídeo son estos: Cura tu soledad y The journey from abandonment to healing (en inglés).

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Aquí tienes la transcripcción del vídeo:

Cuando la relación se acaba

Hay personas que dicen que el dolor de una ruptura de pareja, cuando te han dejado, es como si te hubieran clavado un cuchillo en el corazón, o como si te hubieran arrancado un brazo o un trozo de ti. Piensas casi todo el día en esa persona, en el trabajo no te puedes concentrar y te despiertas cada la mañana con una tristeza profunda.

Si a ti también una pareja te ha dejado creo que esto te sonará familiar, o quizás conozcas a alguien a quien le ha pasado. En este vídeo te voy a explicar por qué nos duele tanto cuando alguien nos deja y qué podemos hacer para aliviarlo.

Los seres humanos necesitamos vincularnos

Estas son las palabras reales de una persona que me escribió:

“La verdad es que estoy pasando un momento muy delicado de mi vida. Hace muy poco tiempo se ha roto mi relación sentimental de una forma tan repentina que me ha destrozado de una manera inimaginable para mí. Ha despertado cuestiones muy dolorosas en mí. Ahora mismo he tenido que coger la baja. Mi trabajo exige una gran fortaleza y entrega, las cuales no soy capaz de dar.”

Primero explicarte que es normal que nos duela si alguien nos deja, porque los seres humanos necesitamos vincularnos como especie, es sano. Buscamos estar cerca de los demás físicamente y emocionalmente.

Físicamente porque estar en grupo, con otros seres humanos, está grabado en nuestros genes para sentirnos protegidos y seguros, ¡aunque ya no haya osos en la ciudad!. Y psicológicamente porque estar con otra persona nos ayuda a regular nuestras emociones, a que sea más llevadero estar triste o enfadado, por ejemplo.

El dolor emocional viene porque se ha cortado ese vínculo que nos daba seguridad y compañía. Así que la ilusión es de que nos quedamos solos. No es cierto, pero lo parece, porque esa persona era tu vínculo de seguridad y protección.

No nos quedamos solos, pero nos sentimos solos porque hemos perdido un vínculo cercano que nos daba seguridad.

Por qué a algunas personas les duele más que a otras

Además, y esto es muy importante, cuando nos dejan nos duele porque ese alguien DECIDIÓ dejarte, por voluntad propia. No fue por accidente, por ejemplo (no se lo deseo a nadie). Entonces, además de gestionar la pérdida te toca gestionar el rechazo que se siente cuando te dejan. Es mucho trabajo, ¿no?

Y me dirás: “Ya, pero no a todo el mundo parece dolerle tanto”. Y tienes razón, porque hay un elemento más que hace que las rupturas cuando te dejan pasen de ser dolorosas a ser insoportables. Es ahí cuando los amigos no entienden cómo puede la persona estar tan mal o cómo puede tardar más tiempo en recuperarse.

La explicación es que el dolor es más intenso cuando hemos tenido experiencias de abandono emocional o físico en la infancia, o cuando hemos tenido perdidas en el pasado que no hemos podido elaborar e integrar. Entonces tenemos que enfrentarnos no solo a esa pérdida, sino a otras del pasado que han quedado en nuestra memoria emocional y física, en el cuerpo.

La sensación de abandono del pasado vuelve al presente

Hay situaciones que a un niño le pueden hacer sentir abandonado, aunque no sean dramáticas:

Tu abuela se marcha después de una visita larga pero no lo entiendes, tu madre está muy ocupada mucho tiempo con tu hermano más pequeño, tus padres se olvidan repetidamente de irte a buscar a la escuela o ellos discuten mucho. Tienes dificultades para aprender en la escuela y no te sientes comprendido. O no tienes ningún amiguito para jugar en el colegio o te grita tu profesor, o te critica tu padre.

Son experiencias muy ordinarias que a los niños les pueden provocar ansiedad y miedo, o sentimientos de soledad. Son emociones que un adulto puede sostener, pero un niño aún no porque necesita a sus padres. Cuando nos hacemos mayores y la pareja nos deja, la pérdida de ese vínculo nos va a conectar con la pérdida del vínculo con papá o mamá.

No es lo mismo, la cabeza sabe que no es lo mismo, que no necesitas a tu pareja igual que necesitabas a tus padres, pero el cuerpo y el corazón aún no lo saben.

Tres aspectos a tener en cuenta: cómo superar una ruptura

1. Darse un tiempo para entender

Para poder transitar y superar el dolor es necesario un tiempo, pero no un tiempo sin más, sino un tiempo en el que puedas entender. Comprender lo qué pasó en la relación y sobre todo a ti: lo que sentiste, el rol que ocupaste en esa relación, el patrón del que eras parte. Este es un trabajo que se hace mejor acompañado, por algún buen amigo, un grupo o un terapeuta. Aquí tienes también dos libros que te pueden ayudar a saber cómo superar una ruptura:
Cura tu soledad y The journey from abandonment to healing (en inglés)

2. Cuidar el bienestar: crear un lugar seguro

Mientras haces esto es importante cuidar los aspectos que tienen que ver con el bienestar:

  • Comer, el sueño, moverte un poco. Ponte práctico, si no quieres cocinar encarga comida, por ejemplo, pero cuida estos aspectos.
  • Queda con personas que te escuchen, con quienes te sientas entendido y que estén dispuestas a no darte consejos. Porque necesitamos sentir la seguridad de algún buen vínculo.
  • Recuerda quién eres, qué cosas te conectan con el placer y con las cosas bellas de la vida, por muy pequeño que sea: ponerte al sol, ver una serie, ir al cine, salir a pasear a algún sitio verde. Puede parecerte una tontería, pero no lo es, porque estos rituales crean un lugar seguro para las emociones intensas que se viven en una ruptura.

3. Reconectar contigo mismo

Lo último es recordarte que todo este dolor e intensidad que sientes significa que estás listo para un crecimiento personal profundo. No te estás anestesiando pasando rápidamente a otra relación, o poniéndote a trabajar como un loco, o tomando drogas para no sentirlo.

Significa que estás más cerca de un núcleo del corazón que sobrevive a esta y a cualquier otra separación. Ese es un núcleo intocable, impermeable al abandono. Ese núcleo es la esencia de cada persona. Y aquí es donde vas a tener la posibilidad de re-encontrarte contigo mismo.

Construir un vínculo fuerte contigo mismo te va a proteger de la sensación intensa de abandono si pierdes otra relación en el futuro. Una ruptura es una posibilidad enorme y preciosa de crecimiento, porque lo más intocable en ti ha sobrevivido. Esa parte tuya adulta, amorosa y fuerte, que siempre te va a acompañar y nunca te va a abandonar.

Con cariño,

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Cristina Enjuto

Cristina Enjuto

Trabajo en sesiones de psicoterapia individual y de pareja con personas que buscan tomar una dirección a nivel personal y sentirse más seguras, tranquilas y capaces de lograr sus objetivos.

Soy terapeuta Gestalt, Master-Trainer en PNL y estoy formada en Psicoterapia Integrativa en el programa SAT de Claudio Naranjo. ¿Quieres saber cómo puedo ayudarte? Visita la pestaña “Servicios”.

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